UNA CARTA: Lujuriosa Pasiòn
Querida amiga:<o:p></o:p>
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Déjame que te cuente cuanto tengo en mi alma, te ruego sepas disculpar si mis torpes palabras no son del todo comprensibles, pero es tan movilizador recordar todo esto que me tiemblan las manos mientras te escribo.
Encontrábame yo en un viejo sillón de raso con Stephi y Camila, los tres nos besábamos y de tanto en tanto Alexander se sumaba a nosotros besándolas distraídamente y acariciando sus largas piernas de mortecina tez.
La excitación era mucha, el deseo poderoso, hiriente, salvaje, arrollador. Mi reina miraba la escena de lejos, recostada sobre una pared mientras fumaba despacio.
Yo esperaba que se uniera a nosotros, aunque en el fondo sabia que no. Ella se acerco lentamente, se sentó sobre mi como quien monta un caballo, su pelvis contra la mía dejaba sentir el contorno de su vulva, que sensación tan exquisita, la recuerdo nítidamente, su boca me beso y posando un dedo en mis labios me impuso silencio, luego mojo y mordió mi oreja y susurro en mi oído, "esta noche serás solo para mi, te pertenezco desde el primer momento, igual que vos a mi".
Se levantó majestuosa con su aire despectivo y extendió su mano ayudándome a levantarme.
Su habitación olía a perfume de jazmín, al poco rato no sentía otro aroma que el de su intima esencia, que mi boca recogía con tanto gozo y mi lengua degustaba cada gota de su olímpica ambrosía. Todavía recuerdo como ató mis manos al respaldar, lo hizo con una ternura inusitada, "para que nuca te vallas", me dijo y me beso fuertemente mientras cabalgaba sobre mi.
No se cuento duro todo eso, ¡pero que placer sentí esa noche! Como me deleite mirando su espalda mientras dormía cuando había pasado ya la tormenta de la pasión.
Supongo que abajo todos reirían y beberían, para nosotros las fiesta había desaparecido, y el mundo también.
Siempre tuyo afectísimo,
Ruffus Von Dark



